Habrá que darles las gracias a los primos de María de la Paz Corbalán. Augusto y Eugenia Politti fueron los que hicieron que Tucumán estuviera bien identificada durante el Mundial Sub-19 de voley que se jugó en Lima, Perú. “Mi padrino es mi primo, que fue jugador de rugby y mi prima juega al hockey en Intermedia de Tucumán Rugby”, detalló la jugadora de Fundarte sobre sus familiares, deportistas como ella. La bandera argentina que confeccionaron lució en las tribunas limeñas en cada presentación del equipo de Mauro Silvestre. “Cuando mis papás llegaron me la mostraron y me quedé sorprendida”, reconoció “Chuchi”. La foto para guardar era ideal: las dos tucumanas del décimo mejor equipo del mundo mostrando la bandera con el nombre de la provincia.

Para Agostina Soria, nacida en Santiago del Estero por cuestiones de logística pero que a las pocas horas ya estaba en la provincia donde comenzó su formación deportiva, la emoción fue especial. Por las oportunidades que le daba el voley, tuvo que emigrar en 2012 a Buenos Aires. “La foto me genera millones de sentimientos. Es difícil de explicar... mis comienzos fueron en Tucumán, mi familia y el club... todos me inculcaron la pasión hacia este deporte tan lindo”, manifestó la jugadora de Vélez.

El aporte tucumano para que Argentina quede entre los 10 primeros del mundo fue fundamental. Es que entre Corbalán y Soria se repartieron el papel de goleadoras en seis de los ocho partidos que tuvo Argentina en el torneo.

“La relación con ‘Agos’ es muy buena. Ves las estadísticas, pero no te fijás cuánto sumás en lo personal, sino cuánto sumás para el equipo. Ahora se ve eso”, reconoció Corbalán que recién tomó conciencia de que el ataque “made in Tucumán” aportó tanto. De hecho, Soria quedó como la máxima artillera del equipo con 73 puntos, mientras que Corbalán fue la segunda, con 70.

Soria, en la misma línea de pensamiento que Corbalán, le atribuye al funcionamiento colectivo su éxito personal. “No tuvimos una sola protagonista, sino que jugamos como equipo por lo que cada una puso su parte para lograr el objetivo”, afirmó la jugadora sobre su rendimiento.

La efectividad en el goleo de Argentina fue siempre mejor con las dos en cancha, así que ajustarse para que jueguen al mismo tiempo redituaba mucho más para el equipo “albiceleste”. “‘Chuchi’ juega de opuesta y yo también. Me rotaron a mí a la posición de punta y así jugué todo el torneo”, detalló el enroque Soria.

Corbalán y Soria sintieron la comodidad en sus respectivas ubicaciones en la victoria en cinco sets ante Bélgica. Esa fue la que ubicó a Argentina entre las 10 mejores selecciones del mundo con 16 puntos de Soria y 12 de Corbalán. “Cuando perdimos 3-0 el primer partido contra Bélgica, nos quedamos con un sabor amargo. Incluso Mauro nos decía: ‘ojalá nos volvamos a enfrentar’”, explicó “Chuchi”. Como buen conocedor de sus dirigidas, Silvestre sabía que sus chicas podían hacer la diferencia desde otro aspecto que no sea el juego. “Habíamos jugado bien el primer partido. En el partido del triunfo, la actitud fue otra: entramos a ganar”, remarcó Corbalán.

Los afectos

A diferencia de la jugadora de Vélez, la “fundartina” tuvo que separarse por más tiempo de su familia para cumplir con las concentraciones. “En un año y medio dejé muchas cosas para hacer un buen Mundial: estudio, familia y amigos. Si lo tuviera que hacer de nuevo, las volvería a dejar porque valió la pena”, reconoció Corbalán.

“En mi caso fueron tres años de proceso con la selección. Al estar desde un principio, tenía confianza con el equipo. Quizás a ‘Chuchi’ le costó más ese tema de la confianza, al principio, pero al poco tiempo dejó de ser así”, elogió Soria a su compañera.

Con tanto desarraigo no es raro que Corbalán le haya dado tanta relevancia a la presencia de sus padres en la cita mundialista. “Era el toque final para mí. Estábamos lejos de casa, pero con los que queríamos. Me gustó mucho que estén porque siempre me apoyaron”, explicó Corbalán. Soria agregó: “la familia es lo primordial para cualquier deportista, ya que a veces me llego a sentir sola, más en este tipo de competencias. Particularmente, estoy agradecida eternamente por el apoyo de mi familia, más que nada de mi papá y de mi mamá que dejaron todo en Tucumán para poder acompañarme”, dijo Soria.

Ahora, para Corbalán y Soria el trabajo continuará con sus clubes, pero con la selección nacional restan cumplir sueños. Con el diploma de la menor en el bolsillo, llegó el tiempo de seguir el sueño de llegar hasta ser “Panteras”.